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     La boca es parte de un todo y no hay buena salud si nos olvidamos de ella.
     Considerando al individuo como una unidad indivisible que no puede reducirse a sus partes individuales ni puede ser separado de su entorno social, cultural y espiritual, deberíamos pensar que cuando surgen patologías en la boca, esto también pertenece a un desequilibrio o una desarmonía más profunda que se evidencia por síntomas que van más allá del cuidado y atención que se dedique a la higiene o la dieta.

     En el parágrafo 201 del Organon Hahnemann explicó la relación existente entre enfermedad sistémica y enfermedad local.
...la afección localizada reduce a silencio transitoriamente a la enfermedad interna, no pudiendo, sin embargo, ni curarla, ni disminuirla esencialmente. La afección localizada no es una entidad aparte... es una fracción que forma parte integral de la enfermedad general... la naturaleza se ve forzada a desarrollar siempre y a agravar más todavía la afección derivativa, para que esta pueda paralelamente ir sustituyendo al mal interno que gana terreno, para apaciguarlo y servirle de "válvula de seguridad".

      Podríamos resumirlo de la siguiente manera: La boca actúa muchas veces como fusible, el organismo trata de compensar el desequilibrio sacrificando muchas veces un diente para salvaguardar el buen funcionamiento de otros órganos internos vitales indispensables para la vida.
     Las patologías bucodentales se agravan con el tiempo y permanecen localizadas en tanto no sea curada la enfermedad profunda.
     La boca en la mayoría de los casos es uno de los primeros emergentes de factores vinculados al plano mental, psicológico, sistémico, emocional.
     Vemos en el consultorio, como después de una pérdida afectiva, la muerte de un ser querido, la separación, cansancio por situaciones displacenteras; se manifiestan caries repentinas o se declara la enfermedad periodontal, encías que sangran, que se inflaman, llegando en muchos casos a la movilidad dental y a la aparición de procesos infecciosos recurrentes.

     Ya decía Hahnemann en un escrito sobre odontología en Signos de los Tiempos en los Sistemas Ordinarios que; cuando el dolor de dientes no surge de una herida externa que inmediatamente lo preceda siempre representa el síntoma principal de una enfermedad que se encuentra distribuida con diferente índole por todo el sistema, surgiendo por ejemplo de una prolongada lactancia, por abuso de las funciones sexuales, del café o té por miedo, por enojo, por ejercicios violentos y recalentamiento del cuerpo, por fatiga, por enfriamiento, por una vida sedentaria, etc.
     Tanto Hahnemann como Boenninghausen atacaban la división esquizoide y nos enseñaron que la boca es parte del todo.
     Sobre el dolor de dientes Hahnemann se referia en sus Escritos Menores.
      El dolor de dientes es tan variado como lo son los males internos que lo producen. De aquí que una medicina sea útil solo para un tipo de dolor, otra para otro tipo de dolor, etc. Es necesario buscar el remedio que corresponda ya que si utilizamos el incorrecto el cuadro puede agravarse. Digo remedio, no implicando paliativos, los cuales solo calman el dolor por quince minutos y luego lo empeoran, sino que insisto en un agente medicinal que sea apropiado para la enfermedad que elimine el dolor por completo en el término de algunas horas, para que por un largo tiempo (casi tan largo como la vida) no vuelva a ocurrir. Cada remedio tiene sus propias características por lo tanto, corresponde a un solo dolor de diente y al mismo tiempo a los organismos que los generan.

     El barón Boenninghausen dio una conferencia en la Sociedad Médica Alopática de Münster refiriéndose al dolor de dientes, dicho discurso figura en sus Escritos Menores. Elige para esta disertación un tipo de dolor muy frecuente que es el dolor con latidos y pulsaciones producidos por treinta y cinco remedios de los cuales elige dieciséis que fueron usados con los mejores resultados y da una breve síntesis de una serie de medicamentos:

 Aconito
 Platina
 Causticum
 Sepia
 Chamomilla
 Sabina
 Pulsatilla
 Silicea
 China
 Spigelia
 Cofea Cruda
 Hyocsyamus
 Hepar Sulfur
 Veratum
 Acidum Nitricum
 Sulfur
DOLORDOLOR


     ...He elegido una enfermedad que en sí no es peligrosa pero generalmente debido al intenso dolor llega a desesperar al paciente, la enfermedad bajo tratamiento normal, sólo puede ser curada extrayendo el diente; pero para su tranquilidad la Materia Medica tiene gran número de remedios que pueden ser aplicados.

     El dolor de dientes no desaparece sino se le aplica el remedio específico para el caso. La homeopatía no pretende curar todos los tipos de dolores de muelas ni rápido, ni para siempre, pero si puede aliviar el dolor de un gran número de casos y actuar de la misma manera que actúa en la cura de otras enfermedades.

     De acuerdo a los principios de la Homeopatía el dolor de dientes es meramente un síntoma de un malestar interno de gran poder, el cual nunca existe solo, sino que es seguido de otros pocos y ocultos síntomas, que sólo son reconocibles con delicadas observaciones.
Está claro que no debemos actuar como alópatas si bien hay medicación con un tropismo preferencial, el remedio escogido actuará aliviando el dolor de forma curativa, porque está indicado teniendo en cuenta la enfermedad en su conjunto.
     Cada boca es absolutamente personal e individual y presenta las características de la persona en su totalidad.

     Para llegar a una solución definitiva se deben tomar concienzudamente aún en el agudo los síntomas más idiosincrásicos que completen el cuadro de la totalidad.

     Las causas traumáticas prolongadas, dientes en mala posición, desajustes oclusales, mordidas apretadas disfunciones de la ATM, terceros molares retenidos, pérdidas de piezas dentales, suelen producir cefaleas y dolores persistentes en cara cuello, hombros, neuralgias del trigémino periódicas o esporádicas y esto podría solucionarse haciendo el tratamiento odontológico y homeopático correspondiente.
     Muchas dolencias tienen como foco irritativo al sistema estomatognático y obstaculizan el reestablecimiento de la salud.
     Es importante que los odontólogos con una mirada integral y holística, detecten síntomas y signos y sean los primeros en saber derivar un caso al médico homeópata para trabajar juntos en busca del remedio constitucional que permitirá actuar en la predisposición y el terreno erradicando modos enquistados de repetición de síntomas a lo largo de la vida.


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Revisado: Marzo de 2006 by SC Sistemas
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